En muchas ocasiones se prefiere hablar de resolución de conflictos, cuando en realidad no hay garantía que un conflicto pueda tener solución.
Si dismitificamos la palabra conflicto y dejamos de idealizar a los mediadores, tendremos más probalidad de administrar un conflicto, es decir ejercer una gestión razonable de un conflicto.
Lo primero que debemos comprender es que el conflicto es natural, es parte de la historia y del presente, estudiando los hechos pasados podremos comprender mejor el origen de los conflictos actuales y prever los futuros.
Al aceptar la naturaleza normal de un conflicto y no salir uyendo, no evadirlo, no ignorarlo sino enfrentarlo, hemos avanzado en un 50% para una gestión razobable.
El segundo paso es la identificación de todos los involucrados en el conflicto y las posibles causas y consecuencias para cada involucrado.
Luego empezamos a encontrar coincidencias entre causas y efectos del conflicto para identificar afinidades y construir posibles soluciones.
sábado, 25 de octubre de 2008
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